Nacida en Valencia, España.
Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia, España, especializada en literatura española y en lengua y literatura valenciana.
Actualmente se desempeña como correctora y redactora de español y traductora del valenciano a través de la red.
Colabora asiduamente en la revista temática de literatura Realidad Literal, www.realidadliteral.com de la que es subdirectora.
También ejerce la labor de crítica literaria en periódicos y revistas.
Algunos de sus poemas han aparecido en publicaciones como Etcétera, Hojas Literarias, Aguamarina, Alas de mosca, Ventana abierta y en algunas revistas digitales.
OBRA
ADICIONAL:
www.literaturas.com
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POESÍA |
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|---|---|---|
| Con rabia y erotismo | Mundo en -O/-A | Las semillas de la... |
| Las mujeres | Barrio marginal | Galería de sentimien... |
| Hay hombres todavía | El olvido |
Por entre los corredores
con vistas al mar
de esta galería de sentimientos
van mis pasos que resuenan
en el suelo con el tintineo
de mil campanas anunciadoras
de abiertas ventanas.
Aspiro a que tus pasos penetren y se deslicen
sin miedo por entre las luces y sombras
que envuelven este recorrido sentimental
Quizás descubras el reflejo de tu rostro
a contraluz.
El poeta esparció
en el aire
un puñado de semillas azules
nacidas de su creatividad,
de su amor por el lenguaje
y a su paso las palabras
florecían sobre la tierra roja.
¡Mujer
tenías que ser, sí tú!
¡Negro!, ¡spaguetti!, ¡judío!
¡maricón!, ¡marimacho!
Por calles y generaciones
vienen voces infectadas
por el virus de la intolerancia
que necesitan sentirse superiores
por eso nos escupen su ignorancia
a la cara.
Barrio marginal
Son las ocho
de la mañana
cuando abro la puerta del ascensor
y me encuentro un preservativo
tirado en el suelo.
Buenos días, barrio marginal.
Salgo a la calle y me cruzo
con dos putas cansadas
de ser jodidas en la noche.
Buenos días, barrio marginal.
Me detengo en la parada del bus
junto a dos yonquis que discuten
entre trago de cerveza y calada.
Procuro apartar mi vista hacia otro lado
y la poso en la cera de enfrente donde
un abuelo que pasa arranca y escupe
en medio de la calle.
Buenos días, barrio marginal.
Mundo en -O/-A
Frente a este
gran mundo acabado en -o
formado por políticos, ejecutivos, banqueros y empresarios…
tenemos el pequeño y mediano mundo acabado
en -a donde el primer puesto lo ocupan sin duda las amas de casa,
después vienen las peluqueras, secretarias, profesoras y enfermeras…
Y es que desde pequeños a los chicos los enseñan a jugar a
guerras y
conflictos o a los coches de carreras, preparándoles para ser hombres
fuertes e independientes.
En cambio a nosotras las chicas nos enseñan a jugar a papás
y mamás
a maquillarnos y vestirnos con gusto para gustarles a ellos, los chicos.
Y nos dicen que seamos calladitas y modositas
en una palabra buenas chicas.
Y que nos mostremos siempre alegres y encantadoras,
resumiendo, que no dejemos nunca de ser niñas.
Hay hombres todavía
Hay hombres
todavía,
Que quieren ser los reyes de su casa
Y que su mujer les traiga y las zapatillas
Y les ponga el cafelito, y les prepare la comida siempre en su punto
Y que se abra de piernas a la menor ocasión y tenga muchos hijos
Y que no se ponga faldas muy cortas ni se maquille con exceso no sea que
vaya provocando por la calle a los otros hombres.
(Ya se sabe que las mujeres no tienen mucho seso y se pueden ir con cualquiera),
ni que salga demasiado con sus amigas no sea que la perviertan y se le meta
alguna idea extraña en la cabeza ni que trabaje fuera de casa no
se vaya a creer que ella también puede ser independiente y fuerte
como un hombre.
En fin hay hombres todavía… Hay todavía hombres.
Todavía hay hombres como éstos.
Con rabia y erotismo
MUNDO FEMENINO
El mundo en que vivimos es un mundo de género masculino.
Un mundo de políticos, empresarios, abogados y banqueros…
que habitan en la cúspide misma del dominio profesional.
Y por otro lado, todavía en la penumbra tenemos
un mundo femenino, incipiente, indeciso en su principio con un montón
de barreras, y retos,
pero que avanza cada día.
Yo pertenezco
y habito en ese mundo.
Las mujeres
Seamos indulgentes,
confundámoslas,
concedámosles sólo las sobras
Pero depositémoslas en el suelo,
cerca de la suela de nuestros zapatos
Para que puedan apreciar bien nuestra indiscutible supremacía.
Que trabajen duro,
Que cobren menos,
Que no tengan hijos,
Y entonces tendrán a su alcance la minúscula oportunidad de
no vivir a la intemperie, pero hagásmolo bien,
Finjamos que de ellas es el mundo porque son diosas
Ofrezcámosles, señores, unas migajas con que conformarse.
El olvido
Que mi mirada
no vuelva nunca atrás
que tu recuerdo de ahora borre
tu antiguo recuerdo, demasiado profundo para no herir.
Que lo arrastre hasta el fondo de la tierra
y lo deje yacer allí en un inmenso cementerio
de flores, donde emigren tus besos a su lado
y reposen antiguas caricias.
Y que, por fin, se desmonte esa ola de angustia, porque lo que tenga que
estar enterrado
descanse al fin en paz y su voz se pierda
para siempre entre el polvo del olvido.