Eustaquio Segrelles nació en el pueblo de Albaida( Valencia), el
14 de enero de 1936. Cuando contaba con 6 años quedó huérfano
de padre, siendo su madre quien se encargaría de mantener y educar
a sus 6 hijos en un ambiente de posguerra.
Inició sus cualidades pictóricas en la escuela de Bellas Artes
de San Carlos(Valencia),, esto fué lo que dió la experiencia
necesaria para estudiar la luz, y su técnica pictórica por
la cual se le conoce mundialmente. Tras años de trabajo disciplinado,
las galerías compiten entre si por mostrar al público el talento
de éste pintor.
Heredando el talento de la pintura de su padre, Segrelles comenzó a
desarrollar sus dotes artísticas con los lápices, trabajando
como ilustrador para comics para Bardon Press Art y Selecciones Ilustradas,
siendo esto lo que le impulsaría a independizarse.
Como artista reconocido, también se dedica a la escultura de bronce
por su dedicación al coleccionismo de dichas figuras, pero él
se identifica como un pintor ante todo, que esculpe, pero pintor que utiliza
la técnica de la plumilla, grabado, dibujos , acuarela y por supuesto
el óleo.
Su técnica se basa en la luz, y en el color, recreando atardeceres,
al mar y la vida cotidiana del hombre de la tierra valenciana, poseyendo
en su totalidad una asombrosa actualidad estética, propia de la escuela
de Sorolla.
En conclusión, el Impresionismo de Segrelles es la mejor manera de
entender toda una cultura mediterránea mediante la pintura y el dibujo,
pudiendo haber sido un digno candidato a pertenecer al movimiento vanguardista
del siglo XIX.
La pintura de Segrelles
refleja un realismo paisajístico dejando
a un lado los detalles y reflejando la pincelada, ya sea en escenas marinas,
rústicas o costumbrista de la época.
Con su técnica sencilla en apariencia, pero con un dominio asombroso
de la luz y de las sombras, el artista no se detiene en acabados excesivos
que pudieran dotar a su obra de demasiado decorativismo, sino que opta por
el trazo ancho como recurso expresivo porque busca la globalidad, no el detalle.De
esta manera, sus personajes no poseen el detalle del rostro ni la expresión
de las manos ni vestiduras, sino que su totalidad refleja el concepto de
su obra.
Su color se puede considerar real ya que evoca el cromatismo de la naturaleza.
Los pardos, los sienas mezclados con blancos de diversa vistosidad, pero
por supuesto es el añil, el color imprescindible para unir el mar
y el cielo en un mismo fondo.
Su obra en general está llena de colorido, utilizando colores ardientes,
aunque son colores muy nítidos, añadiendo el juego constante
de las luces del mediterraneo y de Valencia, su tierra.
Eustaquio Segrelles abrió fronteras.
Ha estado, ha visitado y ha expuesto en los cinco continentes.
El ha sabido llevar el mensaje pictórico de nuestra tierra allende
los mares. Valencia es conocida en tan dispares puntos, como un día
lo hiciera Sorolla, Blasco Ibañez, o Lladró.
Desde los años setenta, ha estado realizando exposiciones en galerías
de arte de todo el mundo entre las que destacan las realizadas en Salón
Cano y Sala Durán, en Madrid; Sala Nonell, Galerías Augusta
y Galería Mª Angels Plá, en Barcelona; Galería
M.D Segrelles del Pilar, en Valencia; Galería Euroarte, en Lisboa;
Galería InterAtrium, en Porto; Cialarte-Claude Marumo, en París
; Linda McAdoo Galleries, en Santa Fé (EE.UU); The Gallery at Nichols
Hill, en Oklahoma (EE.UU); Total Gallery, en Taos-Nuevo México(EE.UU);
Eisenhauer Gallery, en Block Island-Rhode Island (EE.UU); Galarte Ali , en
Amman(Jordania), y otras muchas en Miami, Sidney, Tokio...
Obra en permanencia:
Premios reconocidos:
La
trilla -
Oleo/Lienzo


La
pesca -
Oleo/Lienzo
Playa
de la Malvarrosa -
Oleo/Lienzo

Burros
y moros
- Oleo/Lienzo